JUGAR POR JUGAR: Los niños y niñas no juegan para entretener al público, ni para quedar los primeros, sino para divertirse y formarse como personas a través del deporte.

SER POSITIVOS ES MÁS DIVERTIDO: Aplauda los esfuerzos y las buenas actuaciones de todos, sean del equipo que sean. El resultado no es lo más importante.

SEA VISTO, NO ESCUCHADO: Dar instrucciones, dirigir, etc., es función del entrenador o entrenadora. Aunque seguramente tenga conocimientos, no ‘teledirija’ a su hijo o hija diciendo lo que tiene que hacer. ¡Deles libertad para que disfruten de la actividad y tomen sus propias decisiones!

EL RESPETO, LA REGLA DE ORO: Siempre trate a los demás de igual manera que le gustaría que le tratasen a usted y a su hijo o hija. Sea respetuoso con el árbitro, con los jugadores y jugadoras, los entrenadores y entrenadoras y el público. Dé ejemplo.

EVITE LOS ANÁLISIS POST-PARTIDO: Valore lo realmente importante, es decir, la mejora personal y colectiva y no el resultado obtenido.

COMPROMISO SOCIAL: Pídale a su hija o hijo que cumpla las exigencias de la actividad que ha elegido. Esto implica asistencia y puntualidad a entrenamientos.

ESTUDIOS Y DEPORTE SON COMPLEMENTARIOS: No debe enfrentar el uno con el otro.

JUEGUE CON SU HIJO O HIJA: Le servirá para entender no sólo el deporte, sino también a su hija o hijo, además le ayudará a ponerse más en forma.

FORME EQUIPO CON EL ENTRENADOR/A: Respalde su labor educativa, es complementaria de la que recibe en casa.

INFÓRMESE Y COLABORE: Debemos saber siempre en manos de quién están nuestras hijas e hijos, infórmese sobre las personas y entidades. Con su colaboración la actividad tendrá continuidad y mejora.