El I Campus Villa de Lalín de baloncesto será una experiencia que tardarán en olvidar los 40 niños que en la mañana de ayer acudieron al curso. Brabender, Pedro Rodríguez y Quique Villalobos fueron los encargados de enseñar destellos de sus conocimientos a unos lalinenses que no perdieron detalle y que se permitieron el lujo de defender a las glorias vivas del basket nacional. Como anécdota hay que resaltar la caída de Wayne Brabender durante una de estas acciones. El blanco se levantó con una sonrisa. Ese fue el ambiente distendido que dominó también en la comida de la Carballeira da Crespa. Al cierre de esta edición, los jugadores del Eduardo Lamas jugaban un amistoso con sus ídolos.

Fuente: La Voz de Galicia